Nuestra recompensa cotidiana es la ilusión y el afecto que contagian estas niñas. Agradecidas a Áncora y a todas aquellas personas que colaboran para que las personas con discapacidad participen en la vida de la comunidad y tengan un futuro mejor.



Nuestra recompensa cotidiana es la ilusión y el afecto que contagian estas niñas. Agradecidas a Áncora y a todas aquellas personas que colaboran para que las personas con discapacidad participen en la vida de la comunidad y tengan un futuro mejor.
